La noche del sabado fue, simplemente, horrible.
A las 9 llegamos a el sitio. Era todo demasiado gris. Supongo que creian que quedaba muy elegante, pero parecia una funeraria. El echo de que el hombre que lo dirigia fuera muy alto y palido no lo mejoro en absoluto. El echo de que fuera bastante borracho si que lo hizo. Yo me habia vestido de "mujer mayor". Llevaba un pantalon negro que me favorece y un blusa blanca, un look copiado de una revista de moda de Fredo. Me puse un diadema de esas de trangulos y un semi-recogido.
Me sentia bastante absurda y cursi, pero como me molestaba que nadie crellera que era capaz de vestirme bien. Hasta me maquille y lleve bolso, en vez la tipica mochila de explorador.

Fue francamente aburrido. Solo habia dos personas mas de mi edad. Uno era un chico muy menudito que se me acercó y me dijo:

-Soy Esteban,el hijo del dueño. Tu eres Gema, la rara. No?
Me han llamado rara otras veces, pero el lo hizo de forma tan petulante que sonrei beatificamente (no sabia que podia sonreir asi, debio ser por la ropa) y me di la vuelta y me encamine a la barra. El camarero era un hombre que rondaria los 30 y miro fijamente mi escote mientras me preguntaba si tenia los 18, le conteste que no. Me sirvio igual. Creo que no me oyó. Asi que me fui con el combustible lejos de el. Entonces lo ví. La otra persona de mi edad. Era Brenda.
En mi infancia, Brenda era perfecta. Estaba en el pedestal de las niñas buenas siempre vestian de rosa, asistian a 3 clases semanales de ballet y jugaban a barbies. Brenda ademas tocaba el violin.
Mi madre me obligaba a ir con ella y otras niñas de vez en cuando. Pero ellas no me gustaban ni yo a ellas. Yo me aburria y desmontaba todo lo que ellas organizaban.
Uno de los momentos traumaticos fue cuendo mi madre me obligo a ir a ballet con ellas. La profesora dijo que yo tenia piernas de chico, con los gemelos demasiado desarrollados, por jugar a futbol.
Aun asi fui a 3 clases. Pero yo era tremendamente descoordinada, asique mi madre se dio por vencida. Asi que me apunte a karate y mi madre se ha ahorrado con el tiempo el tener que comprarme un spray antivioladores.
El caso es que alli estaba, la niña a la que todo el mundo me dijo que deberia parecerme. Y senti una horrible y repugnante alegria.
Estaba gorda, no rellenita, para su edad esta muy gorda. Y ademas se notaba que no era natural. No es de estas chicas que nacen grandes y da igual lo que hagan. Se notaba que se pasa las tardes comiendo bollos y que ya n o va a ballet.
Ademas estab llena de granos. Sus pomulos eran una erupcion. Y lo unico que yo envidiaba de verdad de ellaen el pasado, sus ojos azules pequeñitos y alargados, estaban un poco saltones, que contrastaba mal con su forma rasgada.
Eso si, seguia vistiendo exclusivamente de rosa. Me parecio fuera de lugar a su edad, pero creo que la habria criticado igual. En todo caso me acerque a ella y la salude. Me miro de arriba a abajo con desprecio y me dijo:
-Hola Gema, que tal el karate?- Sonrio maliciosamente
-Genial, sigo llendo. Mantiene mis piernas firmes- Era un insulto evidente, pero no una mentira. Sigo llendo a clases de kick-boxing, y ella no sabe distinguirlo, asi que cuenta como verdad.
Se puso absolutamente roja y balbuceó algo sobre ir con sus padres.
El resto de la noche pasó sin grandes aconteciemientos. Dos copas y tres horas mas tarde salimos.
-Dudo que les vaya bien- Dije dentro del coche
-Y eso porque? Es situado muy bien
-Bien? Dudo que tengan clientes apenas. No es que el limite de velocidad es de 20? No se matara nadie por aqui cerca
Mi madre ya sabia a lo que me referia. Le dije que parecia un negocio de pompas funebres encuanto entramos.
Pero no se digno a contestarme. Y acabe teniendo la certeza de que habia perdido una noche de sabado.

Besos
Gema